Supervivencia en Altamar
Proyecto Universitario Derechos Reservados.
lunes, 9 de marzo de 2015
Mantenimiento de los dispositivos de salvamento.
El libro elaborado en cumplimiento de lo
dispuesto en las enmiendas de 1983 al capítulo III del convenio internacional
para la seguridad de la vida humana en el mar de 1974 (SOLAS 74/78) consta del
siguiente índice: · Introducción y normativa aplicable.
· Lista de comprobaciones a realizar en las
inspecciones mensuales.
· Instrucciones sobre
mantenimiento y reparaciones.
· Programa de operaciones
periódicas de mantenimiento.
· Diagrama de puntos de
lubricación con indicación de los lubricantes recomendados.
· Relación de piezas re-cambiables.
· Listado de proveedores de
piezas de respeto.
· Registro de inspecciones y
operaciones de mantenimiento
EJERCICIOS Y PROCEDIMIENTOS DE EMERGENCIA
Adiestramiento.
Todo el personal debe recibir instrucciones
sobre:
· Procedimiento para dar la
alarma.
· Acción a empezar al
descubrir un fuego u otra emergencia.
· Funcionamiento de la
organización de emergencia.
· Uso del equipo de seguridad.
· Preparación y arriado de los
botes salvavidas.
· Procedimiento de cierre.
· Rescate desde espacios
cerrados.
Toda la tripulación se adiestrará y ensayará
para emprender las acciones necesarias en cualquier tipo de emergencia que
pueda presentarse y se familiarizarán sus miembros con todas las partes del
buque. Se proporcionará adiestramiento adicional para oficiales, Maestranza y
subalternos en las siguientes operaciones:
· Generador de emergencia
· Bomba contra incendios de
emergencia.
· Motores de los botes
salvavidas.
· Radio del bote salvavidas.
· Aparato lanzacabos.
· Conexión del cable de
remolque.
· Gobierno de emergencia.
Una vez por semana deberá realizarse un
ejercicio de emergencia. En este debe alternarse entre practicar la
organización de emergencia (ejercicio propiamente dicho) en condiciones
simuladas de emergencia, y el adiestramiento en el uso y funcionamiento de los
sistemas y del equipo. Los ejercicios se deben planear con cuidado, evitando
rutinas aburridas; de vez en cuando conviene incluir el uso de sustitutos y
reservas. En los comités de seguridad mensuales se comentarán los ejercicios de
emergencia realizados durante dicho mes. Los botes salvavidas se zallarán por
lo menos dos veces al mes como parte de los ejercicios de emergencia, y se
arriarán al agua estando en puerto, al menos una vez por mes, siempre que sea
posible.
ORGANIZACIÓN DE EMERGENCIA
Generalidades La ordenación de
salvamento se centra básicamente sobre un equipo de emergencia formado con
personal seleccionado de entre los oficiales, Maestranza y Subalternos más
idóneos del buque. Se establecerá una Estación General de Emergencia donde se guardarán
artículos del equipo de seguridad y que será el local desde el que operará el
equipo de emergencia. El equipo de emergencia estará apoyado por hombres que
tienen asignadas misiones especiales. Estos deberes estarán generalmente
normalizados en toda la flota. La
expresión “organización de emergencia” está referida a los tripulantes
incluidos en el “cuadro de obligaciones y consignas” que serán los directamente
involucrados en la seguridad del buque.
El equipo de emergencia
emprenderá cuantas acciones sean necesarias y/o posibles para combatir
cualquier situación de emergencia. Si durante una emergencia el capitán estima
necesario ordenar que todo el personal no esencial abandone el buque, el equipo
de emergencia permanecerá a bordo (si de algún modo es posible) para actuar
como proceda en la situación de emergencia.
S.U.R.V.I.V.A.L.
Las indicaciones siguientes,
que se presentan en forma de acróstico a partir de la palabra inglesa SURVIVAL
(supervivencia) para facilitar su memorización, constituyen una primera lista
de medidas básicas y, lo que es más importante, centran la mente en los
quehaceres más inmediatos, sublimando así el miedo y soslayando el peligro de
pánico.
ü Size
up the situation (Hazte cargo de la situación) ¿Estoy herido?- ¿qué medidas de
urgencia debo tomar?- ¿en qué estado físico se encuentran mis compañeros de
grupo?; ¿qué peligros inmediatos existen?; ¿hay algún detalle previo para la
situación actual que me permita saber cómo he de proceder para tener las
máximas probabilidades de sobrevivir?; ¿agua potable?; ¿alimentos?; ¿cuáles son
las condiciones meteorológicas y geográficas?; ¿puede algo de lo que me rodea
contribuir a la supervivencia?
ü Undie
haste makes waste (No tengas prisa indebida) Evítese todo movimiento inútil o
sin un objetivo preciso. Es importante conservar la propia energía en tanto no
se tenga una idea completa de la situación. En las condiciones que nos ocupan,
la energía es un factor más valioso que el tiempo salvo en casos de urgencia
médica. Debe pues evitarse toda actividad física que no esté en función de un plan
y unas tareas específicas. La actividad gratuita engendra un sentimiento de
desamparo que fácilmente puede culminar en pánico.
ü Remember
where you are (Recuerda dónde estás) Nada deprime tanto en una situación de
supervivencia como "perder" el punto de partida, por perdido o
aislado que se esté, siempre nos encontraremos en alguna parte. Saber dónde se
está. La supervivencia es una actitud mental, positiva, de cara a nosotros
mismos y a lo que nos rodea. Una vez memorizadas y analizadas las sugerencias que
preceden, tendremos ya trazado el camino por donde han de discurrir nuestras
acciones y tareas más urgentes.
ü Soledad
y Tedio La soledad y el tedio son compañeros inseparables del miedo y el
pánico, pero, al contrario de estos últimos, no se apoderan de nosotros brutal
y repentinamente, sino con suavidad y de manera gradual, sin que nos demos
cuenta. En general sobrevienen una vez concluidas las tareas básicas de
supervivencia y cubiertas las necesidades más apremiantes. La soledad y el
tedio deprimen al individuo y socavan su voluntad de sobrevivir. El antídoto
psicológico contra ambos estados de ánimo es el mismo que se emplea para
combatir el miedo y el pánico: mantener la mente ocupada. Establézcanse
prioridades y cometidos que disminuyan la incomodidad, incrementen las
posibilidades de rescate y garanticen la supervivencia el mayor tiempo posible.
Téngase en cuenta eventuales emergencias que uno pueda verse obligado a
afrontar, haciendo planes y tomando medidas en consecuencia. Elabórese un
programa. Este, además de proporcionar ya cierta seguridad, ocupa la mente con
los quehaceres que implica. Las actividades han de ser amplias o bien deben ser
repetitivas. Soledad y aburrimiento solo pueden darse en ausencia de una línea
positiva de pensamiento y conducta. En situaciones de supervivencia quedan
siempre muchas cosas por hacer.
ü Sobrevivir
En Grupo La dinámica de grupos es a veces una ayuda y otras un peligro para la
supervivencia individual. Obviamente, el disponer de muchas manos para ejecutar
tareas y el contacto con otras personas contribuye a una mayor firmeza
psicológica; pero conviene recordar que las dificultades inherentes a la
supervivencia pueden verse multiplicadas por el número de individuos que han de
sobrevivir. La supervivencia colectiva introduce en ocasiones un nuevo elemento
destructor como es la disensión que debe evitarse a toda costa. Así como las
reacciones individuales en circunstancias de supervivencia se vuelven
automáticas, así también ha de suceder con el grupo. Los grupos que trabajen al
unísono obedeciendo a jefes responsables tienen las máximas probabilidades de
sobrevivir. Si no hay jefe designado deberá elegirse uno. Atendiendo a los
siguientes factores, mejorarán no poco las relaciones amistosas del grupo:
·
Organícense actividades en orden a supervivencia colectiva.
· Reconózcase a un miembro del grupo como
jefe. Este delegará en otros miembros ciertas responsabilidades específicas y
mantendrá a todos al corriente de lo que se hace.
Supervivencia
Casi todos los que alguna vez
se han encontrado perdidos, aislados, lejos de la civilización, han
experimentado el miedo a lo desconocido, al dolor y a la incomodidad, a las
propias flaquezas. El miedo en tales condiciones no sólo es normal, sino hasta
saludable. El miedo agudiza nuestros sentidos y nos quita para afrontar, con
bastantes posibilidades de éxito, los peligros que nos rodean. Desde el punto
de vista fisiológico, es una descarga de adrenalina que se produce de modo
natural como mecanismo de defensa ante cualquier elemento hostil o simplemente
ante lo desconocido. Pero el miedo ha de ser enfrentado y debidamente
canalizado para que no se transforme en pánico. Este último es la reacción más
destructiva que puede darse en una situación de supervivencia. Las energías
desperdician, el pensamiento racional queda disminuido o completamente
destruido, y toda acción positiva con miras a sobrevivir se toma imposible. El
pánico conduce no pocas veces a la desesperación, menoscabando la voluntad de
supervivencia. Para hacer del miedo un aliado y del pánico una imposibilidad,
es necesario adoptar ciertas medidas de tipo mental que fomenten una actitud
positiva. Como ya se ha dicho, una adecuada preparación y el conocimiento de
las técnicas básicas de supervivencia inspiran seguridad, lo cual es un primer
paso hacia el dominio de sí mismo y del medio ambiente. Además, importa ocupar
la mente de inmediato con un análisis de la situación y de las tareas que se
imponen con mayor urgencia.
Para evitar accidentes y
afrontar con éxito una situación de emergencia depende por completo del nivel
de destreza alcanzado, y el capitán deberá ocuparse personalmente de todos los
aspectos del adiestramiento a bordo en los procedimientos de seguridad y de
emergencia, así como en el uso del equipo de seguridad. Los simulacros y
ejercicios periódicos deberán llevarse a cabo de forma realista en situaciones
imaginarias o simuladas.
Supervivencia en Altamar
Supervivencia
en el mar
Las situaciones de emergencia
son eventos inesperados en el lugar menos esperado que pueden poner en riesgo
la seguridad física y mental de una o un grupo de personas. Hay tres aspectos
importantes de la supervivencia que pueden resumirse en tres principios:
Voluntad de sobrevivir. Disciplina. Preparación.
· Voluntad
de sobrevivir: Hay muchos casos de individuos que tras ser
rescatados y tratados de todas las lesiones y dolencias sufridas han fallecido
en el hospital; habían perdido las ganas de vivir. La experiencia prueba que la
supervivencia es en gran parte una cuestión de actitud psicológica, y sin duda,
el factor más importante es la voluntad de sobrevivir. Ya se trate de un grupo
o de un individuo aislado, no pueden evitarse los problemas emocionales que
llevan consigo las situaciones de supervivencia como son el shock, el miedo, la
desesperación, la soledad, el tedio, etc. A estos factores de índole mental que
menoscaban el deseo de vivir, vienen todavía a añadirse otros como el dolor
físico, la fatiga, el hambre o la sed. Si uno no está preparado mentalmente
para superar tales obstáculos y enfrentarse con lo peor, las posibilidades de
sobrevivir serán escasas.
· Disciplina: Las
entrevistas con supervivientes han demostrado que el cuerpo humano, guiado y
con disciplina, posee una asombrosa capacidad de resistencia; nuestros cuerpos
son máquinas sumamente complejas, pero capaces de seguir funcionando aun en las
peores condiciones de dureza y degradación con tal que esté presente la
voluntad de sobrevivir. En tales casos, las exigencias energéticas del
organismo que se traducen en la necesidad de alimentarse llegan a reducirse
casi a cero. Muchos supervivientes en circunstancias extremas cuentan que aun
en aquellas situaciones sentían que valía la pena conservar la vida, y por
tanto el mantener la disciplina fue lo que les permitió superar la situación y
sobrevivir.
Preparación: La
oportuna preparación proporciona al individuo, llegado el caso de tener que
sobrevivir, una gran fuerza psicológica para hacer frente a las dificultades.
Por supuesto nadie espera verse en esas circunstancias, pero todos podemos
prevenir ciertos riesgos que las favorecen.
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